EDITORIAL
Negociar, actividad de reinas sabias.
EDITORIAL
Negociar, actividad de reinas sabias.
Es a través de las negociaciones que se logran esos
momentos que hemos soñado, ese dinero que hemos
esperado, ese trabajo que buscamos con ahínco, ese servicio
o producto que nos resolverá algún aspecto de nuestra vida
diaria. Pero cuando no sabes negociar, puedes perder
oportunidades importantes en tu vida.

Ganar-ganar: La esencia de la negociación es obtener lo
que una quiere a cambio de lo que la otra persona quiere.
¿Suena fácil, no?, pero, ¡qué complicado es en la realidad!
Hemos escuchado sobre un tipo de negociación que tiene
beneficios más allá de lo cotidiano, precisamente porque su
técnica, que se llama de ganar-ganar, hace más fácil llegar a
un acuerdo. Es decir, que en este tipo de negociación ambas
partes salen beneficiadas, y en la medida que se sientan más
satisfechas con las negociaciones, meterán menos ruido y
tendrán relaciones más duraderas.
Para entender las negociaciones de ganar-ganar, debemos saber que no siempre existe una opción
buena opuesta a una mala, simplemente diferentes ángulos, diversas perspectivas y maneras de
ver una situación. En el arte de la negociación debemos definir todas las variables a poner sobre la
mesa, es decir, todos y cada uno de los términos importantes para cada persona.

En una negociación de tipo profesional, productiva, las condiciones de pago, los descuentos, las
fechas de entrega, el tiempo, el lugar, el volumen y el precio, son cruciales. Tanto así, que si por
ejemplo, discutes el precio para el final y no lo especificas a tiempo, provocarás que el cliente se
sienta en desventaja o desconfiado, pues es difícil negociar cuando ya todo está acordado. Aun
cuando el precio no debe ser la primera cuestión que se negocie, tampoco debe ser la última.
En las negociaciones de ganar-ganar no puede haber éxito si asumimos que la otra parte quiere
exactamente lo que yo quiero. Dependiendo del problema, siempre dos personas van a tener
diferentes perspectivas incluso sobre el mismo asunto, y las dos pueden tener la razón. Por
ejemplo, alguien puede comprar por la calidad del producto y otra persona por la garantía de
servicio que se le ofrece.

La primera etapa de cualquier negociación es el establecimiento del criterio, que expreses
exactamente lo que quieres; pero lo más importante es escuchar con claridad lo que la otra parte
desea o te puede ofrecer. Considera esta técnica como una forma muy importante para interactuar
en todos los ámbitos de tu vida en los que la negociación esté de por medio. Busca que el resultado
final te dé la oportunidad de sentirte satisfecha, y al mismo tiempo que la otra parte quede también
a gusto para que se propicie una confianza mutua.
No hay nada malo en regatear, siempre y cuando consideres que la otra persona no pierda, porque
si lo hace no querrá saber más de ti, y hasta puede hacerse una pequeña guerra. Si de manera
auténtica buscas beneficiar a la otra persona, sin sacrificar lo que tú quieres, podrás obtener
grandes beneficios para ambas partes y vivirás más satisfecha, ¿no te parece?
Así de importante es una negociación, también cuando somos nosotras las que estamos
adquiriendo un bien o un servicio, en este número hablamos de los diferentes vehículos disponibles
para nosotras y para realizar una compra de ese tipo se hace indispensable que estemos
preparadas para negociar.